miércoles, 5 de mayo de 2010

Efímero

Y es que en serio no escribo cuando estoy feliz.
¿Y entonces, cómo estás ahora?
-Adivina.

Difícil, comprenderte, comprenderme, que todo esté bien. No sé si seré la indicada para ser el pegamento de nuestra relación, la que lo mantiene, la pendiente, no sé.
Tal vez ni sea así, pero estos días no me estoy sintiendo bien y tú no estás.
Hoy estoy peor y sin embargo tienes cosas más importantes, entiendo. No te pido nada, y al no pedirte, me siento así, sola.
Creo que días como hoy necesito un abrazo, normalmente tuyo, pero si no estás, quiero dormir.
Hablo contigo, me cuentas un poco tus cosas, ¿quién te llamó? YO. Mira la hora, tarde, derrepente DEMASIADO tarde.
Ya no me siento feliz, completa, tranquila, despierta. Ahora es dormida, deprimida, vacía, triste, peor que siempre.
Difícil todo, difícil.

¿Qué hago? Esperar, esperarte, no tienes tiempo, entiendo. No puedes hablar más de 5 minutos por teléfono, entiendo, entiendo todo. Imposible que no me duela, lo siento.
Sigo esperando tu llamada ojalá que llegue, 11:24pm, dijiste a las 12, ojalá.
Duele, todo duele, molesta, quiero dormir.
Estar contigo me tiene que hacer feliz, me hace, pero no estás, entonces? Asúmelo.
No te pido que me entiendas, no me vas a entender. Espero no alejarme, no me quiero alejar, pero la defenza es inevitable y vivir sin ti será cada vez más fácil. No quiero.

Qué divertido, te conosco tanto que me asusta. No llamaste, 1:00am, 1:30am, no llamaste. Ni dormí, caí y te llamé, no sirvió de nada, me sentí peor. No dormí, lloré, fumé y se acabó el día.

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