martes, 15 de febrero de 2011

Tal vez

I.
El tiempo es positivo a veces, ayuda a que las cosas tengan más claridad, a que las desiciones se reafirmen o tal vez se retracten, a cerrar capítulos que nunca debieron abrirse, a darse cuenta de lo que realmente pasa por nosotros, lo que debemos conservar y también lo que debemos desechar por completo.
En una sola palabra: experiencia, aquella que ganamos y nos ayuda a crecer después de mil tropezones, de millones de errores, de trillones de razones, aquella que después de tanto quejarnos y lamentarnos el por qué, llega a nosotros y así nos damos cuenta que todo fue por algo y que arrepentirse queda fuera de este juego llamado vida.


II.
Me arriezgo a perder lo que ya perdí por completo, a simplemente aceptar mi derrota como si fuera un laberinto de emociones que tenía que merecer, "cada acto trae una consecuencia", me dicen por ahí, y es verdad.
El llamado tiempo ha ayudado a saber, a conocer, a estar consciente de lo que realmente necesito, y en este caso me ha traido de nuevo hacia ti.

Caso perdido le llamé una vez, buscar defectos para alejarme intenté hacer un sinnúmero de veces, llegué a encontrar algunas, no las suficientes, pero igual huí antes de sumergirme en ese torrente llamado amor una vez más.

El libro que todavía no había acabado lo terminé de leer y quemé cada página de aquel, lo hice por mí misma, en el momento preciso, de la manera correcta, dependiendo sólo de mí.

Luego, mil noches en vela pensando, soñando sólamente contigo, sin ver la hora de encontrarte, esperando a que esa llamada que recibí fuera tuya, "él también piensa en mí", me repetí mentalmente, sabía que eras tú, sentía que eras tú y eras tú.

Y ahora estoy al borde del abismo, preparada a medias con un paracaidas nuevo, decidida a ya no usarte como bote salvavidas que soportará mi gran caída, sino ir junto a ti, que me acompañes como el viento, que compartamos muchos momentos, vivir por fin, lo que realmente quiero vivir.

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