sábado, 7 de mayo de 2011

Hola, soy ahora


Reflexionando de la vida, he llegado a la conclusión que no vale de nada sufrir por ninguna clase de desamor, si es que pasa es por algo, y con el tiempo lo sé, no hay mal que por bien no venga, no hay nadie que no pueda vencer.

A veces me acerco a la realidad, miro todo a mi alrededor, son cosas, cuentos, circunstancias que simplemente no valen la pena explicar, cansancio es lo que causa, aburrimiento y pereza de pensar una y otra vez las cosas que pasan por mi cabeza.

La solución a todo problema no existe en el momento preciso, es lo difícil y complicado encontrar razones, dejar ir acciones y aguantar mil emociones, pero a pesar de todo lo ocurrido, todo sirve como lección, nunca arrepentirse, nunca, no.

Crece la tendencia a hacer cualquier cosa, a realizar actos inesperados, a vivir sin nada ni nadie, sin créditos, todo al contado, y es que no hay otra manera de estar tranquilos, sólo que fluya sin líos, que pasen los días haciendo aquello que tanto queremos, viviendo, caminando, toda la vida soñando.

Pues como dicen sólo se vive una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente, y eso es lo único que por ahora quiero tener en mente, buscar nada, encontrar mucho, hacer el camino mucho menos difuso, más claro y guiado pero esta vez, sólo por mí.

Siete años pasaron y con ello cada día añado algo más a todo lo que he experimentado, falta mucho, falta poco, falta lo que elijo que falte, porque esta vez es diferente, esta vez es decisión, no pensar intento, que no importe si es que piso raya pierdo.

No hay salidas, sólo bienvenidas, millones de oportunidades y ningún túnel sin salida, avanzo de frente, sin mirar a los lados, pero firme y segura, tomando atajos si es que es necesario, pero tranquila y por fin en paz, luego de tanto haberlo esperado.

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