También.
Primero comenzar con la idea positiva de querer hacer lo que realmente es necesario para estar feliz, llegué a conocerme y ponía toda mi atención en mil maneras o más para hacerme sentir mejor con el mundo, con el piso en el que caminaba, con el aire, con lo que me rodeaba. Pero por alguna extraña razón era una época de resguardo y defensiva, no sabiendo qué tan positivo era eso, aunque aprendiendo cada vez.
Y llegaste y todo ese mundo se fue abajo y millones de expectativas se diluyeron con el tiempo, poco a poco el recuerdo valió más que lo actual, y el estar pero no estar era lo que sentía día a día. Tarea nada fácil para alguien que recién aprendió a florecer por sí misma y se dio cuenta de su propia luz.
Aún sigue siendo complicado y mucho más ahora estando en la vida misma donde partió la raíz de los asuntos inconclusos, de aquella que soñaba día a día con caminar descalza y tener su huerto en algún lugar alejado de la ciudad, donde los pajaritos se posarían en sus brazos y la elevaran hasta las estrellas en la tarde. Cosas peculiares que me duele recuperar y que he perdido por la banalidad de evitar sufrimiento al correlacionar mi yo anterior con ese positivismo innato que me invadía y me hacía tan optimista y feliz.
Ahora te encuentro a ti, a mí, en una disyuntiva en donde no sé quién es el yo real detrás de toda esa pureza y alegría que contagiaba mi vida, como quien camina derrochando amor y paz, como quien entrega rosas perdonando aquel pasado que se atrevió a vivir para aprender, tal vez de golpe pues en pleno aprendizaje se dio cuenta de la dificultad de la lección.
Y tal vez no sepa si la llegué a pasar como un nosotros, pero estoy segura que un yo más fuerte resurgió, y es este que se atreve a decir lo que quiere y piensa y merece mucho más del mundo de lo que siente realmente merecer, quiero volver al antes, pero no al antes de ti y yo, sino al antes del yo feliz, positivo y optimista, sabiendo lo mejor para ella y agradeciendo ese amor que se da al permitirse amar sin sentidos, llena de vivencias y experiencias increíbles, buscando estabilidad y siguiendo el camino de lo que le llena a ella y a nadie más.
Si hay algo que he aprendido es a pensar en mí primero y bueno, dejaré todo esto y comenzaré de nuevo, pero conmigo misma, con seguridad y sin miedos, y a la vez no está mal tener miedo, ahora me muevo y reconozco cómo he crecido, ahora soy yo y cualquiera tendría suerte infinita de que lo elija.
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